Como suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida…

Ha sido un mes interesante y lleno de desafíos para nuestra vida, hay una sensación que se percibe en el ambiente en donde tratamos de respondernos las preguntas que nuestros antepasados no han podido responder. El clima, la naturaleza, la economía, la religión, en fin la vida misma parece que nos está atacando y haciendo que nos preguntemos si “Realmente somos Felices”…

Dale Carnegie enseña en el libro que titula este consejo de la semana, “Cómo vivir una vida más plena y dejar de un lado las preocupaciones”, nos identificamos con él al darnos cuenta que en momentos dejamos que la preocupación (stress) domine nuestra vida, dejándonos indefensos, cansados y hasta enfermos.

Subimos y Bajamos la vida es así !

¿Existe la fórmula mágica para resolver las preocupaciones ?

Hay una receta rápida y probada para enfrentar situaciones de preocupación que podemos empezar a utilizar desde hoy:

1.- Analicemos la Situación: Que nos angustia valientemente y con honradez, e imaginemos lo peor que pudiera sucedernos como consecuencia.
2.- Aceptemos la Situación, si fuera necesario. Sentiremos un alivio y una paz que nos aclararán la mente y nos librará de sus preocupaciones.
3.- Luego dediquemos con calma, con tiempo y energía a “Tratar de mejorar lo Peor” (que ya aceptamos)

Lo más probable es que no ocurra la peor situación que nos imaginamos, pero por lo menos tendremos a la mano otras alternativas, nos sentiremos aliviados, con energía y no nos sentiremos desvalidos y sin control ante la situación problemática.

La estadísticas dicen que el 70 % de los pacientes que acuden al médico podrían curarse por si mismos con solo librarse se sus miedos y preocupaciones. Esto significa que sus enfermedades son imaginarias – Son tan reales como un terrible dolor de muelas y cien veces más graves. Pero enfermedades como la indigestión, úlceras estomacales, perturbaciones cardiacas, insomnio, jaquecas y algunos tipos de parálisis son, en gran parte producto del stress.

Los trastornos mentales y físicos causados por la preocupación, el miedo, el odio, la frustración, y afines, están en aumento y se extienden con rapidez catastrófica. Pueden hacer un enfermo de la persona más vigorosa.

No todas nuestras preocupaciones son idénticas. Debemos equiparnos para tratar las distintas formas, de modo que podamos analizar cualquier problema. Para ello, debemos:
Averiguar los hechos: sin éstos, nos vamos a confundir más, lo que nos trae más estrés.
Analizar los hechos: pregúntese qué puede hacer al respecto.
Llegar a una decisión y actuar luego conforme a ella: lo más importante es: ¿cuándo va a comenzar a hacerlo?

Si sus preocupaciones se relacionan a los negocios, usted puede reducirlas en un 50% ayudándose de sus colegas, subordinados, compañeros, etc. preguntándoles:

¿En qué consiste el problema?

¿Cuál es la causa del problema?

¿Cuáles son las posibles soluciones?

¿Qué solución propone usted?

Winston Churchill trabajaba 18 horas diarias durante la segunda guerra mundial. Cuando se le preguntó si no le preocupaban sus tremendas responsabilidades, contestó: “estoy demasiado ocupado. No tengo tiempo de preocuparme”.

Pero ¿por qué una cosa tan sencilla como ocuparse elimina la ansiedad? Porque es imposible para cualquier persona, por brillante que sea, pensar en más de una cosa al mismo tiempo. En el campo de las emociones no es posible que nos mostremos a la vez entusiasmados por algo interesante que estamos haciendo, y abrumados por la preocupación. Una de las emociones anula a la otra.

La mayoría de nosotros nos perdemos fácilmente en la acción cuando estamos ocupados en el trabajo cotidiano. Son las horas de hastío las verdaderamente peligrosas, precisamente cuando podríamos disfrutar libremente de nuestro tiempo y ser más felices. Es en ese momento cuando nos preguntamos si estamos haciendo algo importante con la vida, si no estamos dando vueltas en la nada, si el jefe “quiso decir esto o aquello”, si nos estamos quedando calvos, etc.

Cuando no estamos ocupados, nuestras mentes tienden a convertirse en un vacío, y por lo general lo llenamos con emociones. ¿Por qué? Porque las emociones de la preocupación, el miedo, la ansiedad, la frustración, el odio y la envidia son traídas por el aburrimiento y el ocio. Estas emociones son tan violentas que tienden a expulsar de nuestros espíritus todos los pensamientos y emociones pacíficas y felices.

Es por esto que debemos buscarle finalidad a nuestro tiempo, a nuestros días. El secreto para ser desdichado está en tener tiempo de ocio para pensar si se es feliz o no.

Recuerde la regla número dos: ocúpese. La persona preocupada debe perderse en la acción, si no quiere marchitarse en la desesperación.

Si usted tiene un limón, haga limonada !

Cuando la vida le entrega un limón a una persona, lo más probable es que se desespere, vea lo amargo de su situación y piense que está vencido, en que ese era su destino y en que no tiene la menor oportunidad. Seguramente le echará la culpa al mundo por su desgracia y se compadecerá hasta lo más hondo de su ser.

En cambio, una persona juiciosa y capaz, a quien la vida le ha entregado un limón pensará: “la culpa de que haya sido un mequetrefe no es de las estrellas, ni de los demás, sino mía. ¿qué lección debo aprender de esta desgracia? ¿cómo puedo mejorar esta situación? ¿cómo puedo convertir este limón en limonada?”.

La cosa más importante de la vida no es capitalizar las ventajas. Lo que verdaderamente importa es beneficiarse con las pérdidas; esto exige inteligencia y marca la diferencia entre un hombre de juicio y un necio.

Por tanto, para cultivar una actitud mental que nos procure paz y felicidad hagamos limonada cuando el destino nos entregue un limón.

No todo en la vida es preocupaciones, cuando se burlen de nosotros por ser como somos, por creer que mañana habrá un mejor futuro y por no caer en desesperación ante la adversidad.

Subimos y bajamos la vida es así…

Les invito a ver el siguiente vídeo con un mensaje de optimismo ante las adversidades…

 

 

 

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